El MARQ se define desde su nueva configuración como un “museo multimedia”. Sus recursos museísticos son presentados con una orientación eminentemente didáctica; han sido dispuestos para invitar a participar al visitante. El museo combina el principio tradicional de exhibición (con más de 3.000 objetos dispuestos en 180 metros de vitrinas) con las nuevas tecnologías, como elementos audiovisuales, pantallas táctiles, infografías virtuales o audioguías (en varios idiomas). Además, también ha sido planificado para hacer frente a los futuros problemas de espacio y conservación del abundante patrimonio arqueológico de Alicante.
El MARQ expone los restos materiales, etnográficos y suntuarios que componen su colección permanente en cinco salas que permiten comprender las diferentes culturas que poblaron la provincia de Alicante: Prehistoria, Cultura Ibera, Cultura Romana, Edad Media y Sala Moderna y Contemporánea. En estas salas se exponen las mejores piezas de la Arqueología alicantina, ilustradas con varios centenares de dibujos, complementados con diversas reconstrucciones o maquetas en las que se reproducen abrigos de arte rupestre, tumbas romanas o el mihrab de la Rábita Islámica de Guardamar.
Este recorrido cronológico se complementa con tres salas temáticas en las que se explica cómo los arqueólogos desarrollan su trabajo en tres escenarios distintos y atractivos, como es una cueva (arqueología de campo); un pecio en las profundidades del mar (arqueología subacuática) y un edificio gótico en la ciudad (arqueología urbana y arquitectura). Todo ello se complementa con tres potentes audiovisuales en infografía virtual sobre la historia de la navegación, el desarrollo del urbanismo desde los primeros poblados de la Edad de Bronce y la evolución del medio ambiente desde hace 120.000 años hasta la actualidad, así como con pantallas táctiles y documentales, y bandejas didácticas de Arqueología y ciencias auxiliares.
Este nuevo concepto de museo, concebido para la exposición contextual de las colecciones, mereció el premio “Museo Europeo del Año” otorgado por el European Museum Forum en 2004.
Entre los principales objetivos del MARQ podemos encontrar una decidida voluntad por hacer completamente accesible el museo y sus conjuntos arqueológicos asociados a personas en riesgo de exclusión social, bien por tener alguna discapacidad (física, visual, auditiva), o bien por tener necesidades especiales (niños/as, personas mayores). El presente proyecto opera en dicha línea y queda claramente justificado en la política de actuaciones del museo.
En España hay aproximadamente un millón de personas con discapacidad auditiva, de las cuales, algo más de 400.000, emplean la lengua de signos española como lengua natural. En octubre de 2007 se aprobó la ley (27/2007, de 23 de octubre), que tiene por objeto reconocer y regular, entre otros medios de comunicación, la lengua de signos española. Esta ley supone el reconocimiento de la lengua de signos española como parte integrante y activa del patrimonio lingüístico y cultural. Y destaca la importancia de fomentar su uso en el ámbito de las Administraciones Públicas.
Las audio-guías disponibles hoy por hoy en la mayoría de los museos contribuyen a entender mejor tanto las obras particulares como el museo general; por eso es muy importante desarrollar y aplicar los medios adecuados para que todas las personas tengan acceso en igualdad de condiciones a toda la información. En este sentido, las guías, que emplean el canal de comunicación auditivo, no son válidas para las personas que tienen serias dificultades de audición. La implantación de guías signadas didácticas e interactivas en el MARQ supondrá un paso importante y beneficioso en la inserción real de este colectivo en la actividad cotidiana del museo, permitiendo que las personas con discapacidad auditiva puedan acceder al conocimiento y el saber que atesora el museo.
En el interés por dotar de accesibilidad universal al museo, no podemos dejar de lado al colectivo, cada vez más numeroso, de las personas mayores, que en numerosas ocasiones no disponen de los recursos adecuados a sus necesidades. Se prevé que para 2050 haya en la Unión Europea un 70% más de personas mayores de 65 años y uno de los grandes retos de nuestro siglo será, pues, satisfacer la mayor demanda de actividades adaptadas a esta nueva situación, permitiendo mantener unas condiciones de vida óptimas para estos grupos dentro de nuestra sociedad.
En España se han puesto en marcha diferentes iniciativas que pretenden que personas mayores, de manera voluntaria, pongan parte de su tiempo libre en actividades relacionadas con la difusión del patrimonio de los museos. De esa manera están mejorando su bienestar personal, salud integral y calidad de vida, permaneciendo activos y útiles a la sociedad a la que pertenecen, al mismo tiempo que contribuyen a hacer lo mismo con otras personas de su misma edad o circunstancia. Pero no existen iniciativas que propongan actividades similares que se puedan realizar de manera autónoma. La posibilidad de contar con una guía visual y auditiva, de manejo sencillo y de escasa complejidad tecnológica, puede mejorar la calidad de las visitas de las personas mayores al museo, proponiendo recorridos adecuados a sus circunstancias físicas o intelectuales y ofreciendo la información adaptada a las demandas de cada individuo. Por su parte, los niños no siempre son tenidos en cuenta como usuarios reales, que son en realidad los potenciales usuarios cuando lleguen a su edad adulta y habitualmente, si exceptuamos las visitas organizadas por los centros educativos, participan de los recorridos familiares, que están pensados para personas adultas.
La elaboración de guías didácticas temáticas específicas (que incluirán audio y vídeo interactivos) proporcionará a este colectivo una forma de aprendizaje más dinámica y divertida. La idea sobria, ya obsoleta, que existía hasta hace unos años sobre los museos ha cambiado, y poco a poco aparecen ejemplos de los esfuerzos de algunos profesionales para que los museos sean lugares amenos para los niños, que fascinen, enseñen, despierten la curiosidad. Esto se puede llevar a cabo con dispositivos que incluyan actividades destinadas a los niños, seleccionando aquellos contenidos que pudieran atraer su atención y curiosidad, en definitiva, ofreciéndoles una visita placentera y gratificante.