Según datos del INE, en España hay una población de alrededor de1 millón de personas, afectada por una deficiencia auditiva (Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia 2008: Instituto Nacional de Estadística, 2008). A efectos prácticos, esto se traduce en que aproximadamente un millón de personas en nuestro país necesita de adaptaciones específicas para poder ejercer su derecho de acceso a la información.
El acceso completo a la información por parte de las personas con discapacidad auditiva requiere, en la mayoría de los casos, el uso de un código visual que facilite la comunicación y adquisición de conocimientos.
El derecho a la información es un derecho fundamental recogido en la actualidad en muchos países del mundo y, en el caso de España, por la Ley 27/2007 de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, y los marcados por la Convención de la ONU por los Derechos de las Personas con Discapacidad. Esta ley reconoce y protege los derechos de la comunidad sorda a comunicarse o a recibir libremente información por cualquier medio de difusión.
En estos textos se hace hincapié en el derecho de acceso a la información y a la igualdad de oportunidades, utilizando los recursos necesarios para que las personas con discapacidad puedan gozar plenamente de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Este colectivo es tan diverso y heterogéneo como el resto de la sociedad. En él encontramos multitud de grados de pérdida auditiva, multitud de situaciones personales y sociales que actúan como variables a la hora de desarrollar un sistema u otro de comunicación, o llegar a ser usuarios de la lengua de signos. Por ello es imprescindible proporcionar soluciones diversas que den respuestas a las diferentes demandas que plantean los distintos sectores que conforman un colectivo tan rico en matices. Para ello es necesario que todos los entornos, procesos, bienes y servicios a disposición de la ciudadanía sean verdaderamente accesibles.
El uso de las nuevas tecnologías está favoreciendo la eliminación de las numerosas barreras de comunicación y de acceso a la información que este colectivo se encuentra día a día, contribuyendo así a la integración de las personas sordas y deficientes auditivas, en nuestra sociedad. En el ámbito social se consigue una presencia más activa y una mayor participación, y a nivel personal se aumenta el grado de autonomía e independencia.
Con la elaboración de estas signo-guías, en las que se ofrece la misma información contenida en las audio-guías de las salas permanentes del MARQ, damos un paso más para la consecución de los objetivos marcados en la Ley 27/2007.
El español escrito no debería presentar ninguna dificultad para los sordos, que emplean un canal visual de comunicación lingüística. Sin embargo es un hecho que incluso aquellas personas sordas que han realizado con éxito la enseñanza obligatoria cometen graves errores al escribir y tienen dificultades para entender un texto escrito estándar. La razón última de esta situación está en la diferencia tipológica de la lengua de signos española respecto del español y en el hecho de que esta diferencia se ha obviado en la educación.
Es necesario partir de la lengua de signos, que no sólo es una lengua natural sino la única lengua natural que un sordo profundo puede llegar a interiorizar plenamente y, por lo tanto, conseguir un acceso total a todo tipo de información. Es por esto que, desde nuestro punto de vista, es imprescindible que la persona sorda protagonice sus propias traducciones.
Por otra parte, los recursos que las distintas organizaciones y entidades públicas ponen a disposición de las personas sordas en LSE continúan siendo escasos. Encontramos ejemplos de museos que han adaptado parte de su obra, como puede ser el Museo Thyssen y el Museo Reina Sofía en Madrid, o entidades como Fundación Bancaja que ha adaptado a LSE sus exposiciones de Sorolla y Picasso en Valencia, entre otras. Pero aun habiendo entidades que apuestan por la accesibilidad de este colectivo, en la mayoría de los casos se oferta de forma temporal, asociado a una exposición en concreto o con una selección previa de obras que son consideradas de mayor interés, privando así a las personas sordas a ejercer su derecho a la igualdad de oportunidades.
La realización de este proyecto está justificada, en tanto en cuanto contribuye a superar en parte los problemas observados e indicados más arriba, ya que como fruto de este proyecto hemos elaborado signo-guías con el siguiente contenido.
Al elaborar un glosario específico, pretendemos aclarar conceptos que en un momento determinado puedan resultar relevantes para la comprensión global del mensaje. También contribuye a la difusión, entre el colectivo de personas sordas signantes, de signos específicos que hasta el momento no han sido utilizados de forma normalizada al no existir la posibilidad de acceso a esta área del conocimiento.
Herramientas como éstas juegan un papel muy importante en la difusión y visibilidad de las lenguas que, combinado con la realidad plurilingüe del entorno de la LSE, hace de un sistema de información en vídeos signados una herramienta muy útil.
Si, como señalábamos al comienzo de esta justificación, la manera natural de comunicarse de una persona sorda se realiza mediante un canal lingüístico visual, las signo-guías del MARQ lo harán posible a partir de vídeos cien por cien accesibles, poniendo a disposición de la sociedad, en concreto, del colectivo de personas sordas, una herramienta apoyada de un soporte visual con un signante humano. Esto podría animar a muchas entidades, organismos públicos, empresas, universidades y particulares a integrar este tipo de signo-guías informativas y extender, así, el uso de la LSE.
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